05 Ago

EL FUTURO DEL TRABAJO EN LA ERA DIGITAL. “Desempleo, Desigualdad y Reconversión profesional”

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La tecnología nos ha permitido avances inimaginables en los últimos años: ha incrementado la productividad y la calidad de vida de la humanidad como nunca antes; ha hecho posible salvar millones de vidas gracias a las nuevas medicinas, nuevos procedimientos y equipos; y ha logrado extender la vida de las personas en el mundo, pero también ha generado profundos cambios en la sociedad.

Uno de los cambios más profundos viene ocurriendo en el mundo de forma silenciosa, imperceptible pero constante y cada vez más acelerada, es en el mercado laboral.

 

Gracias a la tecnología se han automatizado una serie de tareas y procesos, lo que ha traído como consecuencia la desaparición de millones de empleos. Empleos que eran ocupados en su mayoría por obreros, secretarias y oficinistas que gracias a las reivindicaciones sindicales y a políticas “progresistas”, gozaban de una remuneración y unas condiciones de trabajo privilegiadas, entre ellas cómodos horarios y un poder adquisitivo creciente. Ahora bien, al ser eliminados estos empleos, sus ocupantes son lanzados al desempleo, sin que tengan la posibilidad de conseguir un empleo de la misma categoría en otra fábrica. Por el contrario, para evitar en desempleo de largo plazo, se ven obligados a aceptar empleos en el sector servicios obteniendo menores prestaciones a las que tenían en sus empleos manufactureros.  Esta situación les provoca un deterioro en su economía personal y familiar, al no poder mantener su nivel de vida anterior, afectando el futuro de sus hijos y el de ellos mismos al no contar con recursos para un retiro laboral tranquilo.

Por otro lado, el ritmo frenético al que avanza la tecnología, requiere cada día de millones de trabajadores capacitados en las nuevas áreas del conocimiento, para sostener la velocidad con la que innova y mejora la vida de todos. Sin embargo, la demanda de personal capacitado en las áreas de tecnología sobrepasa con creces a la oferta, entre otras razones, porque la demanda es suplida principalmente por los jóvenes, que eligen seguir carreras en tecnología. Este desbalance trae como consecuencia que cada día queden millones de posiciones sin llenar en las miles de empresas del sector tecnológico y de comunicaciones. Estas vacantes frenan el avance de la mejora de la vida en el mundo, al reducir la velocidad con la que aparecen las innovaciones en cada vez más áreas del conocimiento. La llamada cuarta revolución tecnológica abarca cada vez más campos, los avances son cada vez más sorprendentes y más rápidos. La velocidad de innovación es exponencial.

No obstante, los países y la sociedad en general no terminan de asimilar el cambio estructural que ha ocurrido. La tecnología ha cambiado la vida tal como hasta ahora la conocemos. No hay aspecto de nuestras vidas que no haya sido impactado por la tecnología, desde el hogar hasta la oficina, pasando por la escuela y el campo de fútbol. La tecnología ha transformado desde la forma como interactuamos  hasta como vemos la vida y el futuro.

Ante esta situación de mayor desempleo y empleos precarios y temporales, los individuos se agrupan en sindicatos y partidos políticos que exigen cambios en los gobiernos para volver a la situación anterior, sin entender que no podemos volver al mundo que teníamos hace cinco, diez o veinte años atrás.

El futuro no es lo que solía ser.

Ya no podemos volver a ese edén en el que vivimos en la segunda mitad del siglo XX. El futuro no es un apacible paseo por el campo en el cual tenemos garantizado una mejora constante en nuestro nivel de vida sin amenaza alguna. La seguridad laboral, económica y social desapareció. Ya no es seguro que nuestros hijos vivirán mejor que nosotros, ni siquiera es seguro que nosotros vivamos mejor que nuestros padres, o incluso mejor que hace unos pocos años atrás. La vorágine del cambio es indetenible. El cambio no lo podemos cambiar, solo podemos prepararnos para sacar el mejor partido posible.

 

Aunque parezca por lo que he descrito anteriormente, el futuro es promisorio para todos nosotros. “Tenemos que estar preparados para trabajos que aún no existen con herramientas que no se han desarrollado para resolver problemas que aún no están planteados”

Con toda esta nueva dinámica ¿Estamos preparados para sobrevivir a la desaparición de nuestro empleo y articularnos con rapidez de la tecnología para vivir mejor en el futuro? En un próximo artículo comentaré mi visión sobre cómo ¡hacerlo!

 

Reinaldo Gutiérrez

Mentor